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¿Debería Invertir en Estados Unidos? 

Las previsiones económicas apuntan a un rápido crecimiento de la economía de Estados Unidos durante este año 2021. Cuando la crisis del coronavirus no ha terminado y hay regiones del mundo que parecen empeorar, los dos grandes gigantes económicos mundiales dan signos de fortaleza y rápida expansión. 

A la recuperación china parece seguirle la de Estados Unidos, con previsiones del Fondo Monetario de más del 6% de crecimiento. Veamos con más detalle en qué se fundamentan estas perspectivas y como nos pueden afectar positivamente en el futuro próximo.  

Economía USA: de grandes crisis a grandes recuperaciones

Las crisis o períodos cíclicos de crecimiento y depresión forman parte intrínseca de la propia naturaleza de la economía capitalista. Y la economía de Estados Unidos es su máximo representante desde hace casi 100 años, por lo que estudiar sus períodos de recuperación post-crisis es como estudiar el libro básico de la economía de mercado mundial.

Pero dentro de las crisis las hay cíclicas y las hay catastróficas, y está claro que la actual depresión causada por el coronavirus es una de estas últimas. Comparable a la
Gran Depresión de 1929, y de mayor impacto que la crisis del petróleo en los años 70 o la crisis hipotecaria de 2008. La depresión económica en la que estamos inmersos desde marzo de 2020 – y que aún continúa – será recordada como de las más feroces y trágicas vividas por el gigante americano.

Pero esa misma historia económica también nos muestra el inmenso poder de recuperación de la economía estadounidense. Gracias a su músculo financiero, a la capacidad constante de innovación y mejora, y porque no, a la resistencia y voluntad de los millones de trabajadores que la sostienen, la economía americana también ha dado ejemplos de recuperaciones extraordinarias tras profundos períodos depresivos. Y los propios ejemplos tras el año 1929 o 2008 nos lo demuestran claramente.

Pues bien, cuando aún estamos metidos físicamente y mentalmente en esta terrible crisis económica, sanitaria y social, ya comienzan a vislumbrarse signos que indican que la recuperación, cuando finalmente despegue, tiene visos de que será ser espectacularmente rápida, notoriamente fuerte y extraordinariamente sólida. Los últimos datos macroeconómicos de la economía de Estados Unidos comienzan a darnos pistas para que nos preparemos para lo que viene: una recuperación a gran velocidad. Veamos en qué datos fiables podemos basarnos para ser optimistas.  

Fondo Monetario Internacional: “hay razones para el optimismo”

Previsiones económicas las hay a diario en todos los diarios económicos, por eso hemos de fijarnos siempre en aquellas que vienen de fuentes fiables. El Fondo Monetario Internacional no cae bien a mucha gente, pero no cabe duda de que no suele equivocarse en sus pronósticos a corto y medio plazo, ya que manejan los mejores datos. Y lo que afirma el FMI en su último informe de enero de 2021 está bastante claro: La economía estadounidense superará su tamaño anterior a la pandemia, cuando el crecimiento alcance el 6,4% este año. El repunte del líder americano contribuirá a que la economía mundial se expanda un 6% en 2021, lo que supone una mejora de 0,5 puntos porcentuales respecto a la anterior previsión del FMI. Esta institución cree que hay dos razones que están detrás de este esperado empuje: el éxito de la vacunación en Estados Unidos, y la gran cantidad de dólares que el nuevo gobierno Biden ha prometido introducir en la economía norteamericana. Con un monto superior a 1,9 billones de dólares…”se espera que el nuevo paquete fiscal de la nueva administración dé un fuerte impulso al crecimiento en Estados Unidos en 2021 y proporcione considerables efectos positivos a sus socios comerciales", detalla el mismo informe de este organismo.

No solo el FMI confía una rápida y fuerte recuperación en 2021, también la poderosa Reversa Federal confía en ella. Según su presidente, Jerome Powell, la economía de Estados Unidos ha tomado velocidad de crucero al entrar en la primavera gracias a la creciente confianza de los consumidores norteamericanos en su propia economía. Estas estimaciones coinciden en líneas generales con las expectativas de algunos operadores de Wall Street, que interpretan la buena salud de la Bolsa con esas expectativas, como si los inversores tuviesen bastante claro lo que está al caer.

Claro que todo esto son estimaciones, estudios, predicciones…y muchos ciudadanos no confían solo en las palabras, sobre todo cuando su situación es muy precaria y ven peligrar sus empleos, el pago de sus hipotecas, el futuro de sus negocios.

Pues para lanzar un mensaje tranquilizador aquí hay un hecho irrefutable: los datos de empleo. Estados Unidos añadió 916.000 puestos de trabajo en marzo, la mayor ganancia en siete meses, según datos del Departamento de Trabajo. Una noticia real que da fe de que las previsiones optimistas parece que ya se están cumpliendo. El aumento de puestos de trabajo aumenta las ganas de consumir, y por ello el índice de precios al consumo, el conocido IPC aumentó también en marzo al ritmo más rápido en más de 8 años y medio, según esos mismos datos del Departamento de Trabajo publicados el martes. Un alto IPC puede conllevar riesgo alto de inflación, un hándicap que por ahora no parece importar demasiado. Lo realmente importante es hacer arrancar de nuevo el motor de la economía americana, y conseguir que ese impulso arrastre tras de sí al resto de la economía mundial. El propio Powell y otros funcionarios de la Fed, afirman que un periodo de mayor inflación no afectará a la política monetaria, y el banco central mantendrá su apoyo monetario hasta que la crisis haya terminado, sin importar un alza de precios durante los primeros meses de la recuperación.

Recuperar la economía, la sociedad y la salud

Las nuevas perspectivas económicas deben ir acompañadas de una lucha sin cuartel contra el propio virus y sus consecuencias, para evitar que se produzcan parones en este impulso. Y conseguir así que no solo las grandes economías, sino también las medias y pequeñas se puedan beneficiar de una recuperación que ilumine un futuro más brillante para la humanidad. Estados Unidos debe liderar ese cambio, y lograr que no se quede solo en la economía, también debe traer beneficios a la salud y la sociedad.

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